Recuerdo que de pequeño tuve un juguete llamado “Laberinto” que consistía en hacer llegar una pelotita de metal al agujero en el centro del tablero, el cual movías con un pequeño joystick en cualquier dirección.

Aquel juego era genial (para mi edad) y cuando perdí la pelotita sentí una gran decepción ya que me parece q era uno de mis juegos preferidos.
Pero ahora, veinte años después, como caído del cielo, llega a mis manos mi última adquisición: Kororinpa.
Hola de nuevo.
Estoy frustrado. Sí.
Estaba relajado, jugando a God of War de PS2 intentando aprovechar uno de los pocos días que tengo para disfrutar de mi ocio y de paso terminar este juego que hace tiempo quiero acabar pero no puedo por diversas razones.
Pues bien, empiezo a estar ya en la recta final, el juego está chulo, no es una pasada como todo el mundo dice, pero sí es espectacular y muy dinámico. Como buen Beat’em Up te mantiene a la expectativa con hordas de enemigos atacándote continuamente hasta que llegas a alguno de los momentos en el juego en los que prima la habilidad. Ahí la acción se calma y deja paso a la exploración y resolución de puzzles o a fases de habilidad con el salto y las plataformas.
Es aquí cuando el juego cae (para mí) en picado en varios de los casos….
Random. Ese es el concepto que le viene a la cabeza a cualquier persona, al jugar con Electroplankton.
¿Habeis jugado alguna vez a un videojuego simplemente por el puro placer de jugar? Sin necesidad de conseguir ningún objetivo, sin tener que matar al malo malote, sin tener que conseguir la puntuación más alta…
Eso es lo que te propone Electroplankton. Jugar por jugar.
Y funciona…
Todos somos conscientes de la revolución que están suponiendo las nuevas videoconsolas actualmente. Unas por su potencia audiovisual y otras por reescribir las pautas de interacción con ese mundo virtual encajado en una pantalla delante de nuestros ojos.
Como siempre, hay bandos. Aunque las cosas han cambiado desde hace quince años atrás. Ya no hay solo nintenderos o Segueros, sino que ahora el mercado se lo reparten entre tres y curiosamente y en contra de lo que muchos auguraban, Nintendo es la única que queda de las antiguas con fuerza suficiente para plantar cara a los nuevos monstruos del ocio electrónico, y encima con chulería…
Ahí quiero ir yo con mi reflexión. ¿Qué ha hecho que Nintendo siga teniendo fuerza para mantenerse viva sufriendo un par de tropiezos tecnológicos y mercadotécnicos?
Bien, realmente solo lo saben ellos, porque seguro que es demasiado complejo y no somos conscientes de todo lo que ha conllevado, pero una parte sí la conocemos, es evidente, es la gran originalidad que inyectan a sus proyectos…